Para quien

El objetivo de “control neuromuscular” es optimizar la función muscular de las personas que llegan a nuestro centro mediante técnicas de activación muscular

Mediante aplicación de resistencias, refuerzos isométricos y movimientos integrados ayudamos a las personas a crear una sensación de control y fuerza que le permita llevar a cabo su deporte, actividad diaria, movimiento, etc.. sin dolor y con seguridad, huyendo de posibles compensaciones y alternativas biomecánicas que no son estables y que a la larga generan problemas en forma de tensión excesiva.

Quieres recuperarte más rápida y sólidamente de tu lesión o molestia?

Sufres alguna lesión en el hombro como tendinitis, síndromes sub acromiales, contracturas cervicales, artrosis excesiva, fatiga o sobrecarga, etc…? o en la columna vertebral padeces de protrusiones y hernias discales, contracturas lumbares, etc…? o en el pie se te ha generado una fascitis plantar, fractura por estrés o neuroma de Morton, etc..? o bien no puedes hacer cosas con tu brazo por sufrir un síndrome inflamatorio del túnel carpiano,  o bien una tendinitis de codo de golfista o tenista, etc…? sí? Podemos ayudarte.

La mayoría de terapias cuyo objetivo es solucionar tu lesión o molestia enfocan su tratamiento en la zona dolorida o excesivamente tensa, es decir, intentan solucionar el problema tratando la zona sintomática. En “control neuromuscular” mediante las técnicas de activación muscular y las posteriores fases de  refuerzo e incremento de la tolerancia, centramos nuestra atención en la búsqueda de la causa de ese dolor o molestia, es decir, intentamos hallar la base causante de ese dolor. Esto se hace ya que consideramos que la mayor parte de los problemas musculares tienen un origen mecánico y éste se ha de hallar para remitir ese síntoma del cual nos quejamos.

Mediante nuestro proceso de análisis, aplicación de técnicas de activación muscular y posterior refuerzo dinámico e integrado, abordamos esos desequilibrios musculares, causantes de ese dolor o tensión excesiva, des de la base biomecánica del organismo, haciendo de éste un sistema sólido que permite una recuperación más rápida y eficaz de la zona anteriormente débil y compensada.

Estas compensaciones no son sintomáticas hasta que generan dolor, por esta razón, des de “control neuromuscular” entendemos el sistema de una lesión, inflamación aguda o molestia tensional como un desajuste muscular que impide la recuperación fácil y rápida. Dependerá pues de cómo de compensado está el sistema para que esas lesiones o molestias remitan en un futuro ya que es de naturaleza humana, compensar para poder seguir viviendo. Con la metodología de trabajo de “control neuromuscular” intentamos evitar y en medida de lo posible prevenir ya que localizamos la causa y entrenamos para que esta no vuelva a desajustarse y provocar compensación. De ahí la importancia del entrenamiento de refuerzo y aumento de la tolerancia del sistema para ayudar a esa lesión a recuperarse más rápidamente y hacer de ese patrón débil, un patrón estable y seguro.

 

Restablecer la correcta función muscular de ese patrón muscular dañado y evitar que se vuelva a reproducir mediante el entrenamiento y refuerzo específico de ese movimiento articular nos permite acelerar las recuperaciones y prevenir su nueva aparición.

Quieres aumentar tu calidad de vida evitando problemas asociados al sedentarismo y al envejecimiento

Caminas mal o con molestias en la cadera? Te duele la espalda constantemente y no te atreves a hacer según que movimiento? No duermes bien porque estás en tensión constante? Te sientes rígido y has perdido mucha movilidad? Si? Podemos ayudarte.

Conforme envejecemos o menos nos movemos (sedentarismo), tendemos hacia un retroceso de la movilidad articular, disminución de fuerza contráctil y muchas otras características que involucionan respecto a tiempos anteriores. Estos cambios a nivel articular acaban por hacer disminuir la calidad de vida de la personas ya que éstas cada vez pueden hacer menos cosas, son menos autónomas o sienten molestias recurrentes de forma constante. La pérdida de movilidad articular conjuntamente a la disminución de fuerza contráctil va asociada a una excesiva  tensión muscular constante ya que el sistema muscular es incapaz de ser estable o fuerte en según qué rangos articulares, y éste, debido al sistema protectivo decide reducir potenciales dañinos movimientos a través del incremento de la tensión muscular, dotando de más rigidez y inmovilidad a la articulación en cuestión.

Es ley y naturaleza de vida seguir ese camino, pero des de “control neuromuscular” proponemos evitar o prevenir esa disminución de la calidad de vida debido a la pérdida de fuerza y de movilidad articular a través del entrenamiento y aplicación de técnicas de activación muscular.

Aplicando técnicas de activación muscular podemos aumentar o hacer más estable y óptimo el movimiento articular ya que activaremos y reforzaremos el control nervioso de esa articulación en cuestión. Una vez hemos logrado estabilizar ese conjunto de articulaciones, con el entrenamiento mediante isométricos y dinámicos específicos incrementaremos la tolerancia y por lo tanto la fuerza de ésta, permitiéndola negociar con fuerzas con total seguridad y estabilidad. Esto conlleva un incremento de la movilidad articular y por lo tanto una mejora de la calidad de vida.

El día a día és una negociación con fuerzas constante (subir y bajar escaleras, llevar bolsas pesadas, coger al niño en brazos, agacharme para recoger algún objeto,…). La diferencia entre que esa acción sea controlada, ágil y aparentemente fácil o no, depende de nuestro sistema muscular y como éste está controlado, entrenado y ajustado. Todo es cuestión de tener un sistema estable y tolerante al estrés mecánico al que se somete el cuerpo cada día.

En “control neuromuscular”  a través de la aplicación de técnicas de activación muscular y resistencias específicas revisaremos los niveles de control que se pueden perder conforme envejecemos o nuestra vida se hace más sedentaria y intentaremos restaurarla lo más óptimamente posible para favorecer la recuperación de ésta.

Quieres mejorar tu nivel deportivo y aumentar tu rendimiento?

Notas que no impulsas lo mismo con un pie que con otro cuando vas en carrera? Sientes que un brazo tiene más fuerza y control cuando estas nadando y no coges tanta agua? Vas forzado en la posición de la bicicleta y esto te impide ir cómodo y desarrollar toda tu fuerza en piernas? Tu swing de golf no es fluido ya que sientes rigidez en la rotación de columna y pelvis? Sí? Podemos ayudarte.

La estabilidad articular es sinónimo de rango y control muscular. Cuando un conjunto articular carece de estabilidad, éste pierde capacidad contráctil y aumenta su tensión para reducir el rango. En el deporte esto se traduce en una falta de fuerza notable ya que el sistema no es capaz de reclutar tanto porcentaje de fibras para generar fuerza en la totalidad del rango y por lo tanto se pierde capacidad de aceleración, fuerza máxima, control excéntrico del movimiento y posibles asimetrías que hacen latente una disminución del rendimiento deportivo.

En “control neuromuscular” aplicamos técnicas de activación muscular para localizar ese desajuste motor que provoca esa asimetría funcional y activar toda musculatura débil e inestable, capacitando a la articulación para generar más fuerza controlada y por lo tanto más rango. Una vez reajustada esa articulación iniciamos con ejercicios isométricos y movimientos con resistencias específicas, un entrenamiento concreto para aumentar la tolerancia de ese conjunto articular para que éste soporte las aceleraciones, deceleraciones, impactos y movimientos de los gestos deportivos. Aumentando la capacidad contráctil, la fuerza y sobretodo el control de ésta, el aleta podrá generar más fuerza reactiva cuando se impulse des del suelo en plena carrera, tener más rango articular para generar más acumulación de fuerza elástica en el swing de golf o bien, tendrá un mayor control y sensibilidad en el momento de nadar con ambos brazos.

El problema del deportista es que es un gran compensador y tiende a seguir entrenando a pesar del desajuste ya que no es consciente y tiene un alto nivel de compensación y fuerza compensatoria. Esto hace que su entrenamiento muscular haga más fuerte el patrón que es fuerte ya que esta compensando y se haga más débil el patrón que no recibe input ya que está inhibido (falta de fuerza contráctil por déficit de control neuromuscular). Es decir el deportista sigue entrenando y haciendo más fuerte sus músculos fuertes y debilitando más sus músculos más inhibidos creando un GRAN desajuste que a la larga puede desencadenar lesiones graves, déficits notorios de fuerza bilateral o como ya hemos comentado, una disminución del rendimiento palpable.